Durante muchos años, he buscado muchas cosas: un trabajo, una vida que vivir, algo que me permite tener una idea de lo que quiero para mí; he aguantado sinsabores, gran cantidad de “trabajos basura”, he luchado, porfiado y peleado por tener algo a lo que aferrarme… Y lo he encontrado a más de 3000 km (querría haberlo puesto en millas como agradecimiento al lugar donde he sido acogido, pero no he sido nunca un gran conversor de medidas, y hay cosas que no se pueden medir). Hoy por hoy, puedo decir que el 95% de lo que quería para mi vida lo tengo, y lucho cada día por mantenerlo, por tenerlo y no perderlo, por seguir así, porque cada trazo del presente que pinté y pinto en este papel sea tinta que se mantenga en el futuro, en este futuro que a su manera me sonríe. Pero hay un 5% de peso que se perdió en mitad del Océano Atlántico y nunca podré llenar, cosas que se quedaron atrás y que son lo único que a veces me hacen recordar que todavía no he olvidado como se derrama una lágrima. Por eso, hoy, algo más de un año después, he vuelto a ser humano y he vuelto a beber de la botella de la melancolía. Por muy lejos que esté, hay una parte de mí que siempre estará con vosotros. No os olvido porque sóis lo que me hizo ser aquello de lo que me enorgullezco ahora, porque no se ha podido tener mejores maestros de armas para el combate de la vida. Esté donde esté, os quiero…
Etiquetas: familia, melancolía, recuerdos
enero 16, 2012 a las 11:16 pm |
Ese 5% es el que te ha hecho estar ahí y luchar por todo lo que tienes ahora, así que bienvenido sea!!!
enero 30, 2012 a las 2:30 pm |
Qué bonito!
Me alegro mucho por tu actual situación y te digo que eres un luchador nato.
Y también te digo que no te extrañe que yo me vea en la misma que tú, buscando algo mejor de lo que aquí desgraciadamente no hay posibilidad, y llorando (eso yo) por dejar a mi familia atrás y mi país…(país de sumisos por cierto…)